Fausto Triana (PRENSA LATINA)Los molinos ya no están pero el viento permanece, decía Van Gogh al explicar su inspiración en los girasoles. Pero las ráfagas de Copenhague fueron todavía más voraces y dejaron solo estropicios para el cambio climático.
Dos semanas de negociaciones, agudas discrepancias con la voz de la conciencia, las ONGs, e intentos tardíos de forzar un acuerdo dejaron en claro que la Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague fue la catarsis de las mayorías.












